En
esta segunda práctica de la asignatura de Habilidades Sociales y de
la Comunicación se nos expuso que teníamos que identificar en cada
uno de nosotros los sentimientos y emociones que los prejuicios que
tenemos nos producen y los analizásemos.
Primero
se comenzó a pensar de manera individual, de manera que pudiésemos
interiorizar en nosotros mismos y poder centrarnos de tal manera que
a continuación lo escribiésemos en un papel. Una vez todos los
compañeros lo habíamos llevado a cabo nos pusimos en pequeños
grupos y los teníamos que exponer. Al principio nos constó empezar
entre nosotros ya que es un tema delicado y nos podíamos llegar a
sentir juzgados, o al menos eso pensábamos. Pero, conforme lo íbamos
exponiendo nos íbamos sintiendo más a gusto hablando de este tema y
llegó a ser productivo para el grupo.
Algunos
de los prejuicios a destacar serían:
- El racismo: el racismo es un prejuicio que salió en todos los miembros del grupo, es dirigido a las personas que lo ejercen ya que no entendemos el cómo se puede juzgar a una persona por su cultura, su color de piel, su país, etc. Este prejuicio en el que coincidíamos todos nos dio que pensar en que nosotros, a lo mejor, estamos siendo “racistas” al sentir indiferencia, malestar y lástima por aquellas personas que albergan el racismo en su interior.
- Otro prejuicio que salió común es el de poder tratar como a una persona más aquellos que han abusado de niños, de mujeres o de que han llegado a asesinar a personas. Los sentimientos que nos producen son de rabia e impotencia. No entendemos cómo se puede considerar a estas personas como enfermas (aunque algunos miembros del grupo defendían que sí que estaban enfermas, hubo un debate entre nosotros).
- El tercer prejuicio que tenemos es hacia las personas machistas. Los sentimientos que nos producen son rabia y rechazo ya que no entendemos por qué unas personas se pueden considerar superiores a otras cuando todos somos iguales y tenemos las mismas capacidades para desarrollar las cosas.
Estos
son los que tuvimos de manera común. Tras esto los expusimos con el
resto de compañeros. Una vez lo realizamos el profesor nos añadió
una tercera cuestión que respondía a ¿Cómo
les atenderíamos si acudieran a nuestra consulta a pedir ayuda?
Como profesionales no podemos dejarnos influenciar por nuestros
prejuicios, es más deberíamos ser capaces de eliminarlos para ser
capaces de dar nuevas posibilidades de vida. Pero si no lograrnos
quitárnoslos, al menos poder dejarlos a un lado e intervenir con
ellos como con cualquier persona que no cumpliese estos prejuicios
nuestros.
En el
caso de que alguno de estos prejuicios no pudiésemos dejarlos a un
lado podríamos acogernos al código deontológico de nuestra
profesión para no intervenir con ellos. Aunque tenemos que ser
conscientes que como futuros profesionales deberemos ser capaces de
brindarles nuestra ayuda y ser capaces de intervenir con ellos de
manera ética y técnica.
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